Aunque no puedo decir que la odio, nunca he amado a mi madre. Nunca. Es un ser humano déspota y vil. Siempre lo he tenido por tal, desde muy niña. La diferencia entre aquel entonces y ahora es que ya no me siento culpable al reconocerlo, ni ante mí ni ante el resto del mundo. Y está bien que sea así.

3 months ago